
Autor: Paola Arvelo
Cómo preservar la herencia de la caza: tradición y relevo
Las dos ilustraciones de este artículo están generadas con IA; no muestran a personas ni lugares reales.
La herencia de la caza se preserva cuando hay quien la continúe: personas jóvenes que aprendan, cazadores que les enseñen y prácticas que la sociedad pueda respetar. Hoy ese relevo se está debilitando en España, aunque varias modalidades tienen reconocimiento como patrimonio cultural y ya hay programas para quienes empiezan.
Cultura e historia, la caza es una actividad que mezcla ambas y ha sido desde tiempos ancestrales, un recurso importante para la humanidad. Gracias a la caza la gestión de los recursos naturales en la era moderna, es mucho más eficiente y propicio para los tiempos que se viven.
La actividad cinegética sigue siendo necesaria en el presente, a pesar de que su legado quiera ser manchado. Si bien el mundo contemporáneo pareciera querer borrar los aspectos positivos de esta, es importante considerar cómo preservar la herencia de la caza en un futuro y recordar por qué la caza es necesaria actualmente.
¿Cómo hacerlo? Promoviendo una cultura de caza sostenible, responsable y comprometida con respetar esos principios que la convierten en lo que es: un arte en sí mismo.
Por qué falta relevo generacional en la caza
Un estudio publicado en People and Nature en 2025 analizó las licencias de seis comunidades autónomas (Andalucía, Aragón, Castilla-La Mancha, Madrid, Murcia y Navarra) y de Portugal continental, con casi 600.000 cazadores. En esa zona, los cazadores han bajado un 26 % en 15 años y un 45 % en 50, y la incorporación de jóvenes ha caído un 89 %. La franja más numerosa es la de 61 a 70 años y el 41 % supera los 60. Si se mantuviera la tendencia de las últimas cinco décadas, en 2050 habría un 70 % menos de cazadores. Es una proyección sobre esa zona, no un dato de toda España.
Los federados muestran algo parecido. El análisis socioeconómico del Ministerio de Agricultura de abril de 2026 recoge 26.540 federados de 14 a 30 años en 2024, frente a 28.014 en 2022, y solo uno de cada diez es menor de edad, aunque los menores federados aumentan en los últimos años. También crece la presencia de mujeres: 4.928 federadas en 2024, frente a 2.414 en 2017. La Estrategia Nacional de Gestión Cinegética, de 2022, ya describía el escaso relevo y la edad media elevada como «un problema para la continuidad de la caza».

En 2024, la franja federada más numerosa era la de 61 a 70 años, con 68.107 personas.
Difundiendo la concienciación sobre la caza
La educación sobre la caza es una de las prioridades si se desea que esta actividad continúe siendo ejercida de una manera eficiente. Gracias a esta y a la concienciación es que las nuevas generaciones podrán disfrutar del legado de la actividad cinegética.
Los conocimientos históricos y las técnicas de caza, necesitan ser instruidos para su preservación. No sólo se trata sobre ser "el mejor cazador" en relación a la cantidad de trofeos recolectados, sino también enseñar sobre el respeto a la naturaleza, la importancia de la conservación, la seguridad y el manejo ético de las poblaciones silvestres.
Todo esto puede lograrse a través de la impartición de talleres y programas educativos, así como de eventos comunitarios. Los cuales tendrán como objetivo principal impartir una comprensión profunda sobre lo que realmente es formar parte de una comunidad de cazadores.
Los propios jóvenes piden algo parecido. En el estudio sobre el perfil del joven cazador de la Real Federación Española de Caza, proponen charlas, cursos específicos, campamentos, actividades extraescolares y talleres, además de licencias más asequibles y menos trámites. El reto está en quienes no tienen un familiar cazador, sobre todo en las ciudades: más del 80 % de los jóvenes cazadores había acompañado a su padre antes de los 14 años.
Ya hay iniciativas en esa línea. Caza Joven, de la Federación Andaluza de Caza, ofrece a federados andaluces de 14 a 22 años jornadas sin coste con formación previa. La Escuela Española de Caza organiza cursos que incluyen la iniciación al tiro con escopeta, y Andalucía bonifica un 50 % la tasa de la licencia a los menores de 18 años, salvo en las de rehala y las temporales.
Mientras más se aprenda sobre la historia de la caza, sobre los motivos para continuar preservándola en los tiempos modernos, y sobre su futuro e impacto en el planeta, más se comprenderá sobre su papel. Uno que sigue siendo vital en el medio ambiente.
La caza es más que una actividad recreativa para muchos cazadores, es una actividad cultural. Una tradición que se ha estado pasando de generación en generación, y que podrá seguir haciéndolo siempre y cuando, se respeten sus principios.
Qué modalidades están reconocidas como patrimonio cultural
Parte de esta herencia ya tiene reconocimiento oficial. Son declaraciones sobre modalidades concretas, de la Unesco o de cada comunidad autónoma:
- Cetrería. La Unesco la incluye en su lista de patrimonio cultural inmaterial, en una candidatura de 24 Estados entre los que está España.
- Montería y rehala en Andalucía. Son Bien de Interés Cultural desde el Decreto 107/2020, como actividad de interés etnológico.
- Montería y rehala en Extremadura. El Decreto 84/2022 las declaró Bien de Interés Cultural, con la categoría de patrimonio cultural inmaterial.
- Perdiz con reclamo en Extremadura. El Decreto 147/2026 le dio la misma declaración en julio de 2026 y recoge que el aprendizaje suele empezar en la infancia o la adolescencia, sobre todo en la familia.
Estas declaraciones también han tenido oposición y forman parte del debate entre cazadores y animalistas. Puedes conocer otras modalidades en los tipos de caza.

Uniendo a la comunidad cazadora
La comunidad cazadora necesita saber que debe estar bien integrada y ser sumamente sólida para preservar este legado. Así que, no se está exagerando al decir que se requiere de un fuerte compromiso para su preservación.
Entre sus miembros esto es esencial, pero curiosamente la comunidad cazadora debe integrarse y cooperar con otros entes para un trabajo en equipo pacifico. Por ejemplo, con las autoridades gubernamentales o con los conservacionistas, así como con cualquier otro ente relacionado con la temática.
Los proyectos de conservación, así como los de educación ambiental, son perfectos para que ocurran estas integraciones. Que podrían realizarse tanto en clubes de conservación, como en programas de voluntariado u organizaciones de caza. En muchos cotos ya ocurre: los jóvenes del estudio de la federación dicen colaborar en aportes de comida y agua, mejoras del hábitat y control de predadores.
Puede que a algunos cazadores esto les suene contraproducente, pero la realidad es que, al unir fuerzas, los desafíos pueden ser menores. También al trabajar juntos con objetivos en común, se puede llegar a las metas establecidas.
Promoviendo la sostenibilidad de la actividad cinegética
También es importante para continuar con el legado de la caza, justamente promover prácticas que sean éticas y sostenibles. Ello es posible logrando que los cazadores respeten las regulaciones y leyes establecidas alrededor de la caza como tal. Muchas veces esto incluirá el proteger poblaciones de determinados animales y sus hábitats, porque es lo más propicio en esos momentos.
Para algunas personas que no comprenden el rol de los cazadores en la naturaleza, estos tienen un papel antagónico en ella. Sin embargo, los cazadores juegan un papel crucial en la naturaleza, hasta se les podría llamar como "guardianes de la naturaleza".
Un cazador es un guardián al encargarse de gestionar y preservar a ciertas especies cinegéticas. También al estar lo suficientemente informado o capacitado para mantener el equilibrio saludable en esos ecosistemas donde participa.
Del mismo modo es imprescindible que los cazadores que tienen esta información, desmitifiquen la imagen errónea que se tiene sobre la caza. Esta imagen en donde son los villanos de una historia mal contada. Se debe hablar del enfoque moderno a la caza responsable, ese donde sea vista por el público en general como una disciplina digna de dejar su legado, y seguir siendo practicada por las generaciones venideras. Quien quiera contrastar estas ideas con datos puede leer mitos y verdades sobre la caza.
Incentivando el respeto a la naturaleza
Un cazador es proactivo por naturaleza. También debe ser rápido, ágil y práctico, no dejar que las emociones lo dominen. No obstante, todo esto no implica que un cazador sea una persona sin respeto o cuidado por la naturaleza, es lo contrario.
Un buen cazador protegerá a la naturaleza y todas aquellas criaturas que formen parte de esta. Un buen cazador no es aquel que se regocija del sufrimiento animal, utilizando métodos de caza inadecuados o fuera de las normas establecidas.
En cambio, un buen cazador conoce sobre los métodos legales y adecuados para la caza. Este tiene como prioridad cazar bajo las normativas legales, respetando a sus otros compañeros de caza, y en la medida posible, a los ejemplares a cazar. También conocen sobre la importancia que tienen al momento de difundir estos principios al resto.
Si todos los cazadores difunden estos valores, y se esfuerzan por ser dejados a las futuras generaciones, la reputación de la comunidad cazadora mejorará. Se mostrará al mundo como lo que es, una actividad honorable, de esas que son merecedoras de ser preservadas.
Aceptando que no es un trabajo en solitario
Por último, el cazador debe aceptar que esta tarea no es una a realizarse en solitario. Fortalecer a la caza como una actividad digna de ser pasada a las futuras generaciones, es un esfuerzo que debe hacerse en comunidad para lograrlo.
En otras palabras, estamos hablando de un compromiso que es compartido, uno que requiere de una colaboración grupal. Cuando los cazadores se enfocan en promover a aquellas prácticas sostenibles, también a promover el respeto y la ética en estas, están contribuyendo en realzar la parte más valiosa de la actividad cinegética.
Están resguardando y fortaleciendo nuestra herencia. Esa que se quiere seguir pasando de generación en generación.
Cómo acompañar a quien empieza
La herencia se transmite jornada a jornada. Si vas a iniciar a alguien, estas pautas ayudan:
- Empieza por acompañar. Una salida como espectador permite observar y preguntar. Consulta antes las normas del coto y de la jornada.
- Enseña la seguridad antes que el disparo. El manejo del arma y las líneas de tiro van primero.
- Explica los trámites. La Ley de Caza estatal permite la licencia desde los 14 años, con autorización escrita si el menor no está emancipado, y usar armas exige una autorización especial. Cada comunidad puede tener sus propias reglas: los pasos están en cómo empezar a cazar en España.
- Dale un papel en el coto. Ayudar con el agua, la comida o el hábitat enseña gestión, no solo caza.
- Aprovecha el perro. Casi el 90 % de los jóvenes del estudio caza con perro, y cerca de la mitad no cazaría sin él. Puedes empezar por iniciar a tu cachorro en la caza.
- Cuida lo que se publica. Casi el 80 % muestra en redes que es cazador, así que el impacto de las redes sociales también forma parte de esta herencia.
- Abre la puerta a quien no tiene familia cazadora. Una sociedad de cazadores o una federación pueden ser su primera entrada.
Preguntas frecuentes sobre la herencia de la caza
¿Hay relevo generacional en la caza en España?
Es escaso. Un estudio sobre seis comunidades y Portugal continental calcula que la incorporación de jóvenes ha caído un 89 % en 50 años, y el Ministerio de Agricultura recoge 26.540 federados de 14 a 30 años en 2024, frente a 28.014 en 2022.
¿Por qué hay menos cazadores jóvenes?
El estudio de 2025 lo relaciona con la falta de incorporaciones desde hace al menos 50 años y con factores socioculturales, no con que haya menos jóvenes. Los jóvenes encuestados por la federación citan además el coste de licencias y jornadas y los trámites.
¿La caza es patrimonio cultural en España?
Los reconocimientos recogidos aquí se refieren a modalidades concretas: la cetrería en la lista de la Unesco, la montería y la rehala en Andalucía y Extremadura, y la perdiz con reclamo en Extremadura.
¿A qué edad puede empezar a cazar un joven?
La Ley de Caza estatal permite obtener la licencia desde los 14 años, con autorización escrita si el menor no está emancipado. Para usar armas hace falta una autorización especial, y cada comunidad puede tener sus propias reglas.
¿Qué puede hacer un cazador para preservar la tradición?
Acompañar a quienes empiezan, enseñar primero la seguridad, cumplir las normas, colaborar en la gestión del coto y cuidar cómo muestra la caza en público.