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Conejo del monte: distribución, hábitat y aprovechamiento cinegético

Una de las especies clave de la península ibérica y su ecosistema mediterráneo, es el conejo de monte (Oryctolagus cuniculus L.). Un mamífero de gran importancia para el territorio, no sólo por su abundancia, sino por sus raíces.

El conejo del monte es una especie originaria de la península ibérica y de ella descienden todas las razas de conejos domésticos de la actualidad. Además, se ha convertido en parte esencial de la dieta de especies amenazadas como el águila imperial y el lince ibérico. Así como, una presa favorita de la caza menor.

Es interesante conocer también que, a pesar de su importancia, no siempre fue considerado como un animal deseable y de uso cinegético. Por su misma abundancia, llegó a ser visto como una plaga contra la que había que batallar, incluso con cupos de captura ilimitados.

Muchas cosas han cambiado en el presente, y estos son algunos de los puntos necesarios a saber de esta especie:

Identificación

El conejo de monte es un mamífero de tamaño mediano, pesando entre los 900 y los 1500 gramos, dependiendo de su sub especie. Su pelaje es uniforme y de color grisáceo en el torso, mientras que en el vientre tienen una tonalidad blanquecina.

Entre sus características más evidentes, están sus grandes orejas, y su pequeña cola de color blanco a excepción de la parte dorsal. Destacan sus ojos negros de gran tamaño. Tienen una excelente vista y oído, que les permite detectar a sus depredadores cuando es oportuno.

Sus patas delanteras puede que sean pequeñas, pero están adaptadas a la perfección para escarbar. En cambio, sus patas traseras, lo están para saltar y correr velozmente durante trayectos cortos buscando refugio.

Ellos viven cerca de sus madrigueras, las cuales están excavadas en suelos blandos. Es extraño que un conejo del monte se aleje mucho de su madriguera, lo contrario. Acostumbran a apenas alejarse de ellas. Al escuchar cualquier peligro, retrocederán por las sendas que acostumbran frecuentar. Son animales crepusculares, y en el día suelen solearse cerca de sus madrigueras o camuflarse en encames.

Otro dato curioso es que las hembras y machos son muy parecidos, no hay un dimorfismo sexual que sea evidente. Es casi imposible determinar a la distancia cuáles son los machos o las hembras, a no ser que se tengan en la mano. De cerca sí se podrá diferenciar entre sexos al detallar sus órganos genitales externos y aplicando una ligera presión es esta zona.

Con respecto a sus edades, los jóvenes se diferencias de los adultos, por su tamaño y peso. Por igual, se lo hace por la presencia de un ligero abultamiento lateral en las patas delanteras que dura hasta los 9 meses de vida del conejo. Un conejo de monte nacerá ciego y sin pelo, e irá abriendo los ojos y cubriéndose de pelo a partir de sus 10 días de nacido.

Distribución y hábitat

Como se ha mencionado, el conejo del monte tuvo su origen en la península ibérica, y desde aquí se ha distribuido hacia el resto de Europa, Australia y en múltiples zonas de América. Es común encontrarlo en estas zonas, que han regulado de distintas maneras a su población a través de la historia.

Los conejos de monte tienen una buena adaptabilidad, por ello el hábitat de esta especie es muy diversa. Pueden vivir en diferentes lugares, a excepción de las áreas altas de las montañas o los humedales. Ellos prefieren zonas de ecotono, en las que puedan tener cerca zonas de refugio y zonas de alimentación.

Al ser un animal herbívoro, su alimentación está compuesta por diversas especies de vegetales, así como semillas, raíces, hierbas, hojas, frutos y flores.

Esta es una especie territorial, social y con una organización jerarquizada independiente entre machos y hembras. Hay machos muy dominantes, pero hembras también dominantes, lo que hace de la colonia un entramado social complejo.

Las tareas se reparten de modo que algunos individuos puedan descansar, otros alimentarse y otros vigilar el refugio. Todo esto mientras mantienen una comunicación eficiente entre ellos. Las hembras se dedican a la reproducción, alimentación y preparar las madrigueras. Los machos dominantes a vigilar y defender su territorio.

Lo más común es que ambos sexos estén equilibrados en número en las poblaciones naturales. Aunque haya una ligera inclinación hacia las hembras. Sin embargo, esta inclinación puede variar según la presión de la caza o el control de los predadores, porque los machos son cazados en mayor proporción en la caza y suelen morir más hembras en los tiempos de reproducción.

Reproducción

El conejo del monte puede reproducirse con facilidad durante la mayor parte del año siempre y cuando tenga a su disposición de buenas condiciones climáticas y la disposición del alimento necesario. Por eso, su periodo reproductor tiende a inclinarse a aquellos meses en los que hay suficiente alimento verde.

Es una especie denominada “estratega de la r”, es decir, su tasa de reproducción es elevada y produce una gran cantidad de crías. El periodo de gestación de las hembras es de apenas de 30 a 31 días. Pasados estos, nacen los gazapos bajo el suelo, en sus madrigueras.

Aunque su periodo de lactancia dura alrededor de 30 días, desde los 20 días pueden asomarse al exterior y comenzar a ser más activos. Incluso, comer otros alimentos aparte de la lactancia.

Se estima que una hembra tenga de 3 a 5 camadas al año, y un estimado de 3 a 4 crías por camada. Una hembra puede comenzar a reproducirse a los 3 meses de vida.

Aprovechamiento cinegético

El conejo de monte es considerado como la pieza principal de la caza menor en España. Su caza inicia a principios de octubre, esto al ir finalizando los acotados en diciembre o enero. Ellos sirven para la mayoría de los tipos de caza, siendo las más practicadas, la caza a salto, en mano, de espera, con hurón y el descaste en verano.

Pero no se puede olvidar que las modalidades de caza permitidas variarán según la dependencia de las CCAA. En todas ellas está permitida la caza en mano y a salto, y sólo si se demuestran daños a los cultivos, lo está la caza con hurón.

El descaste era permitido tradicionalmente en la mitad sur peninsular e Islas Baleares, aun así, con la aparición de la mixomatosis, se comenzó a cuestionar su eficacia porque suele generar mucho daño en las poblaciones del conejo durante la reproducción, que es un momento crítico para el mismo.

Si bien la facilidad de reproducción y adaptabilidad que tiene esta especie la ha convertido en una presa predilecta para los aficionados a la caza menor, es prudente considerar cómo ha sido afectada su población a través de los años.

La pérdida de su hábitat, la liberación irresponsable de conejos de granjas con mala calidad y una gestión cinegética con un enfoque errado, han disminuido su tendencia poblacional. Debido a su importancia en la caza menor, son factores interesantes a analizar por parte de los cazadores.  

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